miércoles, 23 de diciembre de 2015

De purgas...

Me siento enfermo. Enfermo de vida en un mundo absurdo que lo tiene a uno sumido en una soledad irrenunciable en la cabeza. Se abran o se cierren barreras de diálogo y discusión, hay fronteras que jamás se atraviesan; se tocan, se arañan, se recarga uno en ellas. Las embestimos, las golpeamos... Pero esas nunca ceden.

Reinterprerar la pacífica solitud de los yermos mentales resultó ser una batalla aún más difícil de lo que representaba un lienzo en blanco. Pues el lienzo se llena, se juntan los sonidos, las palabras, las ideas. Bien o mal se mezclan y transmutan en complejidad. Sin embargo, por más cerrado que quiera tejer el entramado para evitar escurrirme y escaparme a gotas termino en un vacío total... De ideas? De palabras? De sonidos?

Digo, todo eso sigue ahí, inerte, anónimo, olvidable en su fragilidad en papel... En bits codificados, en silencios, miradas a la nada, qué se yo. Y aún así, el tejido se cierra, se tensa para que no se me escape nada... En un intento por hacerlo reventar y que todo salga a borbotones y llene estos cuencos vacíos de nuevo? Tal vez...

martes, 22 de diciembre de 2015

De vados y lomas...

De a poco, la neblina mental se disipa y se pueden volver a hilar dos o tres ideas en los renglones de mi cabeza. Será el hastío o el frío, el tedio o la pereza, la tristeza o lo insípido de la vasta mayoría de las cosas, cosas que solían rodearse igual, cuando el sol no se sentía eclipsado por los opacos astros de mis tonterías... O salva sea aquello, pero es posible volcar aquí pensamientos más completos. Eh? Que sí es 'calma'? Vuelva a leer, amigo lector, o dese una vuelta por las rotondas de mi vida y entenderá de qué devenires estoy hablando.

Porque como decía en algún otro lado; desde una latitud distinta de un mapa deshecho en pensares que habrán de acoplarse solos en algún punto... Según.

sábado, 19 de diciembre de 2015

Vacíos....

Tengo un rato experimentando una sequedad intelectual tortuosa. No porque me haya vuelto idiota de pronto, si no porque pareciera que he dejado de poder expresarme, se me pierden las palabras y muchas veces me encuentro con que no puedo explicarme. Otras veces me pierdo en pensamientos cíclicos que se pasean un rato entre mis sienes y se van. Solía no tener problemas para llenar de letras este espacio, de chistes, de descripciones, de sueños, de historias. Ahora la mente se siente tan árida como estos espacios.

Viví mucho tiempo volcándome en estos lares y ahora que regreso no doy con qué decir; un poco como la primera entrada, el derroche de valor que implica enfrentar una hoja en blanco, un lienzo vacío, una partitura virgen... Artes sobran, así como sonidos, palabras y colores. Qué habrá sido de tantas cosas que tenía por decir, por compartir, por hablar, por contar... Hasta de semántica se han debilitado mis neuronas... Qué será de este planeta que dejé sin más... De lo que dejé aquí... De lo que no ha de llegar ahora que he vuelto...?