Despertó para darse cuenta de que todo había sido una mera ilusión; su hija, que lo hacía tan feliz, no existía y jamás había conocido a su esposa, ¿pero qué hacía? No por eso la tristeza que le oprimía el pecho se iba a ir y se sentía malditamente solo de todas maneras. Los vapores, resultado del pernocte escurrían, condensados, por las ventanas que lo mantenían lejos del barullo de la lluvia, que apenas y se alcanzaba a notar tras la ventana. No recordaba ni la fecha y poco le importaba la hora…
No me explico
Hace 7 meses

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