jueves, 2 de abril de 2009

"Solicitudes: Tienes 1 Solicitud de Control Mental de Xairo"

Corría el año de 1967, y Stanley Milgram –psicólogo gabacho- ideaba un experimento para probar la teoría de la que les hablé el post pasado; en sus palabras: El Problema del Pequeño Mundo.

El ejercicio consistió en la selección arbitraria de personas de cierto lugar que se convocaron para enviar correspondencia a un completo extraño quien radicaba en una locación remota. Los remitentes sólo conocían el nombre del destinatario, su ocupación y la localización aproximada, se les indicó enviar el paquete a una persona que ellos conocieran directamente y que pensaran que fuera la que más probabilidades tendría de conocer al destinatario. Esta persona tendría que hacer lo mismo y así sucesivamente hasta que el paquete fuera entregado personalmente a su objetivo.

Al final, la entrega solamente llevó, en promedio, entre cinco y siete intermediarios, para sorpresa de los participantes, quienes suponían tomaría un par de cientos de contactos para llegar a su destino. Psychology Today publicó los datos y fueron estos los que inspiraron la frase “seis grados de separación”.

Curioso es que, a pesar de haber demostrado que el mundo es más pequeño de lo que pensamos hace 4 décadas, en 1995 Randy Conrads desarrolla classmates.comsitio que opera aún- A través de este portal se pretendía –hablo en pretérito pues el concepto por sí mismo ha sido corrompido y sacado de su contexto en detrimento del mismo- que la gente pudiera recuperar o mantener el contacto con antiguos compañeros del colegio, instituto, universidad, and so on. Y es que a hoy, como mencioné anteriormente el punto se ha perdido totalmente; las redes sociales han venido a esclavizar a las mentes de quienes necesitan que más de un centenar de personas sepan en dónde, cómo, con quién y haciendo qué han pasado el último mes.

Por lo mismo, los jitomatazos jurídicos no se hacen esperar. Incorporarse a una red social -Xing, Friendster, MySpace… pinch’s nombresitos- implica llenar un formulario con una serie de datos personales, nombre, apellido, escuela, religión, hobbies… y los infamísimos estados civilesescupo una y mil veces-, ¿para qué? Ni cómo protegerse, pues estos datos se dan de modo voluntario y es muy poco lo que se puede hacer si éstos son usados de modo indebido. Es ingenuo pensar que es para ‘mantener contacto con nuestros compañeros de escuela’; hace MUCHO que dejó de tratarse de eso.

El modo monstruoso con el que permean estas comunidades virtuales en las esferas sociales de sus usuarios deja ver sus tentáculos en prácticamente cualquier acepción. La música, las tribus urbanas, los cultos y credos, costumbres y hasta la maldita alimentación pueden ser detonantes para que inicie una red social; realmente los tópicos y lugares comunes que hacen de premisas para estos portales son irrelevantes. Cualquier… -no, permítanme…- CUALQUIER tema –yeah, that’s better- puede fungir como pretexto. Y para como están las cosas, las aguas indican que en algún momento, la gran mayoría –si no es que todos- los web-surfers convergerán en estas dinámicas. Lo cual no es malo, hasta que uno se topa con tarados –a falta de una mejor palabra- que hacen de esto la tarjeta de presentación para los problemas.

Comentarios, dudas: http://hi7.com/fiend/proFAIL/displayuserid=I.C.L4CR3Y3R0N


miércoles, 1 de abril de 2009

Xairo has tagged you... r mind (JA!)

No tiene mucho que salió una nota en el periódico, respecto a que una joven fue extorsionada por un par de hijos de la tierra gracias a su poco criterio en lo que a los datos que asignó a la página infiere. Dudo mucho que sea la primera o la última vez que se manifiesta un fenómeno tan absurdo –por lo menos a mi parecer-.

Caramba, hace falta mucha ingenuidad o de sentido común nulo para caer en estos desatinos, pero bueh, como dije, creo que continuará sucediendo; más, porque las redes sociales resultan excelentes negocios en muchos niveles.

No fue sino hasta hace algunos meses que hile la Teoría de los Seis Grados de Separación con la premisa en cuestión de las redes sociales, por extraño que parezca me llevé una sorpresa -20% por encima de la sorpresa habitual- pues pareciera que estos sitios esperan integrar a una serie de individuos en dinámicas de relación humana a través de la red. Mentiría si dijera que yo no participo de ninguna, pero sí me parece pintoresco el tiempo y energía que le ponen algunas personas a dichos sistemas. Es decir, qué tan dinámico puede ser encontrar un puñado de gente con aficiones e intereses símiles ‘dentro de tu localidad’ –que también se me hace absurdo- ¿localidad? Internet no tiene jurisdicción. Pero bueno, si me clavo mucho mi punto valdrá pepino.

Comprendo el proceso y fin lúdico de la participaciónen dichos sistemas abiertos; pero desapruebo la importancia que están cobrando a niveles sociales. Todos conocemos por lo menos un par de relaciones –llámese de amistad, noviazgo, calentura, and so on…- que han terminado en pésimos términos por un comentario coqueto, un post furtivo o un tag provocador, lo que sea, en muchos de los casos desata una vorágine que pocos son capaces de controlar.

Pero veámoslo en su justa medida. Qué podemos esperar de gente que aporta datos, fechas, lgares y nombres precisos respecto a lo que hace y lo que deja de hacer, su estatus social/anímico, preferencia, costumbres, escuela, residencia, trabajo… caray, hay una cantidad de datos particulares tan grandes que me hace pensar que aquella pobre diablo que fue extorsionada, debería ser castigada tan severamente como sus limítrofes perpetradores.

Leí en un blog al que soy asiduo un concepto interesante; lo llamaba “Privacidad en Línea” –Saludos, Master Jerry-. Que si bien suena a ensayo de un clavado tecnofílico resulta un concepto bastante ambiguo si no se le ve con la óptica correcta. Hay, en estas extrañas -pero el mismo tiempo muy interesantes legiones de contactos- entes que buscan que todo el mundo esté al tanto de lo que hacen, cómo están y con quién salen, todo está atascado de fotos, comentarios y posts… phew. Y como menciona el buen M.J. también están los que se conforman con aceptar que en el extenso abanico de posibilidades que representa la red, sean sólo unos cuantos los que disfrutan las virtudes y beneficios de comunicarse a través de estas tensiones. Hasta ahí, todo bien. Pero regresemos a los Demon Taggers, Facebook-freaks, Hi5er from Hell… por mencionar algunos.

El hecho es muy simple, para participar de las mieles que ofrece una red social, hay que tener también sentido común, lógica natural… Estos sitios son para vincular a la gente y facilitar ciertos tipos de diversión, no para sustituir las dinámicas de relación humana, curioso que sean las grandes y poco escrupulosas compañías las que vean el asunto del modo más objetivo y sí, también utilitarista, pero bueh, eso ya vendrá luego.