martes, 23 de diciembre de 2008

Tainted Wisdom


Vengo de ver a una chica que me hace ruido estrepitoso desde hace alrededor de 2 años. ¿Por qué? No lo se en realidad. Podría ser su semblante relajado, su hermosa expresión de gato o que con ella puedo ser una y mil personas, pero yo al fin.

¿Que si lo sabe? No, ni la más remota idea ha de tener.


Pero, el momento con ella es sencillamente mágico, irreal, surreal… casi onírico. Hace mucho qu no me sentía así; y me da coraje.

Coraje por que después de tanto tiempo de soledad y de reflexión – más la segunda que la primera… no, ambas… ahhh, no sé ni me importa, el hecho es simple- siento esta emoción pura y refrescante que me deja enojado cuando termina el instante.


Como dije, el hecho es muy simple, me gusta -that’s all- Conozco vistazos de su persona, pero hay otros tantos matices que me encantaría conocer, apasionarme y dedicarme a ellos con ahínco, con dulzura, con fuerza, con dolo, con amor… simple y llanamente con amor. Pero NO.


La cordura y los recuerdos interceden por el antiguo Yo. Dedicado, entregado y lleno de promesas tácitas y explicitas. No sé para qué carazos metí esos millares de ideas puras en mi cabeza. Soy un ser impuro, de dualidad, de Ying y de Yang; pero un Yang que clama estruendoso por salir y devorarla, engullirla completa para, ella, no ser de nadie; sólo mía, de principio a fin.

-‘Tan lejos y tan cerca’ leí por ahí.-


Una imagen, un ente que me manda al cielo y al infierno, de ida y vuelta, sin sentirlo, sin decirlo, sin siquiera saberlo.

Un dolor cuando acaba la melodía encantada, el vacío del silencio de mis ruidosos pensares, la pena de estar conmigo mismo y nada más… uno, dos, tres… cien días y más que he tenido que estar sólo yo con mi corazón. Sí, mi corazón que se desgaja, poco a poco rindiéndose a la razón; la cruda y fría razón que desmenuza hasta el sinsentido la más pura razón de una sonrisa…


Me voy, ya mi corazón ha contaminado mi cerebro y no le daré más paso… lo prometí, no para los demás, no para ella si no para mí mismo. Adiós, por hoy, sueño de la mañana, ilusión de una noche gélida y fulgor de un horizonte lejano… duerme bien.


Buenas noches.


miércoles, 10 de diciembre de 2008

¿Por qué el reciclaje no funciona para culquiera?

...les decía; encontré por ahí a un subnormal ladrando al respecto:

"no a todo mundo le gusta estar hurgando en su basura como gato callejero…"

domingo, 7 de diciembre de 2008

-¿”Lecciones de Español para Universidad”, qué mam*da es esa?-


En fin, iba por ese título a la librería, era temprano y parecía una calle muy transitada para la hora que era.Desde afuera, parecía una librería inmensa, grandes estructuras de hormigón y concreto se erguían a más de 50 metros sobre mi cabeza; tridilosa azul, o verde... tal vez gris, se alcanzaba a ver al final del armatoste.


Seguí derecho, crucé la calle y bajé unas escaleras, casi frente a la puerta del estacionamiento, no sé si la primera puerta del mismo o la puerta del primero, pero el caso era que había estacionamiento. Cuando estaba casi frente a dicha puerta un mar de chispas que caía de una ventila llamó mi atención. Antes de mirar hacia la ventila noté a una guardia de seguridad, delgada, cabello rizado esponjado, nariz aguileña y facciones muy afiladas... a pesar de esos rasgos parecía una persona trabajadora, tranquila, atormentada por lo que la mayoría: dinero, familia; pero nada que no pudiera resolver trabajando con ahínco.


Bien. De la ventila cayó la mitad de la reja que evita que los animales -y algunas personas; llámense indigentes y/o curiosos- algo quemada, asumo que cortada por un soplete. La guardia de seguridad se acercó a la ventila, quedaba a unos 3 o 4 metros del piso y más que estar ahí por su trabajo, parecía que ella, algo consternada, buscaba a alguien.

Yo, sin detenerme en pos de la librería miré -ya saben, mero chisme-, para saber quién o qué es lo que había sopleteando la reja de la ventila a la mitad. Un joven de tez blanca, cabello mas o menos corto y rizado; ojos grandes, amables, pero no por eso fáciles de mirar se posaban una clásica sonrisa cínica de aquel conciente que está haciendo algo malo... me molestó, pero no le di más importancia de la que tenía, así que me giré hacia mi asunto, no quería tropezarme y romperme la boca, pero no pude evitar, a los pocos segundos volverme y ver qué es lo que había pasado entre la guardia y el judío ese –sí, era judío-.


-mmhh... digamos que la sorpresa fué de 30% sobre la escala de 'normalidad' de asombro… sí, algo así. Al darme cuenta de que el judío, no lo era, ni siquiera se acercaba a mi mala descripción...- Piel oscura, unos 6 o 7 años, ¿como 1.20? No sé bien, a mí los niños siempre me han parecido curiosos, dignos de observarse detenidamente. En fin, ojos redondos, grandes, curiosos; pero con un miedo que no verbalizaba, uno que ni siquiera mostraba en el rostro ni en su caminar, extraño en un pequeño pues éstos son muy sensibles basta un ruido fuerte para que sus facciones adorables se desencajen y rompan el corazón de quien fuera. En fin.


Para el ojo común, el niño estaría ahí sólo jugando, o más bien, para alguien poco observador. “¿Qué hacía ese niño ahí?” “¿cómo carajos llegó a ese lugar?” “¿por qué solo?” “¿cuántos afro-americanos hay en éste país...?” muchas dudas asaltaban mi cabeza.

Un tanto consternado -un 60% sobre la normalidad de la consternación- seguí con mi empresa. Sin mucha novedad, lo busqué, lo encontré , lo llevé a caja y lo pagué. De regreso no pude evitar pensar en el pequeño. La guardia parecía haber terminado con su interés. Desafortunadamente no con el mío: ¿qué hacía ese niño ahí, qué estaba haciendo y por qué se resistía a bajar? Porque he de decirles que cuando esta mujer intentaba subir, el pequeño golpeaba sus manos con un martillo, cualquiera que fuera el esfuerzo de la mujer, el pequeño evitaba que entrara a su pequeño rincón secreto.


Pecando de lo que siempre, sediento de saber, entré a hurtadillas después de un par de horas. Me deslicé desde el piso de arriba hacia la ventila -pensando haber encontrado el acceso del niño- llegué a la ventila, una vez dentro noté que era más pequeña de lo que pensaba. Afortunadamente para mí y mi 'claustro-aversión' -no, no es 'fobia'- mientras avanzaba, la pequeña caverna -que parecía más bien eso, pues colores verdes y cafés oscuros tapizaban lo que se supone sería un tubo cuadrado de lámina de acero- se iba convirtiendo poco a poco en una cueva. Cuando me di cuenta estaba yo dentro de una cueva bastante grande, curioso: la formación estaba completamente iluminada por lo que parecía ser la luz del sol, además de tener un acceso enorme desde el parque del otro lado de la cuadra. Eso... no fué lo que captó mi atención.


En un plano de alrededor de 6 por 4 metros, había un... una especie de mural en el piso, verde, naranja y blanco eran los colores base de esa 'cosa'; signos y grecas, algunas conocidas, otras no tanto, llenaban los espacios vacíos; simétrico y con muchas formas curvas. De lo único que tenía alguna referencia era de una grafía que asemejaba el símbolo de Aries. Cada figura y plano, hecha en su totalidad de pétalos de flores y hojas de árboles varios.


Rápidamente la atmósfera pasó del lento misticismo de descubrir algo como lo que describí a una especie de Fast Forward.

Uno entra y obtiene una especie de poder al pisar los pétalos y los diseños a la luz del sol. Corte a: veo a mis padres en la acera contraria a la de la biblioteca, mi padre con una camisa rosa con “grafías plantíferas” –flourishes- verdes y amarillas… y es entonces cuando me doy cuenta de que ese ‘poder’ del que hablaba otorga la capacidad de ver la pretensión en forma de una especie de carcaza o botarga que hace alusión a… precisamente eso, las pretensiones de los demás. Noté cómo mis padres conservaban su forma normal, ninguna botarga ni disfraz… me sentí extrañamente orgulloso de ellos. Una vez comprendido mi nueva ‘visión’ quise encontrar una superficie reflejante… pero por más que buscaba todos las superficies eran de color dorado mate… ¡¿dónde estaban las estructuras de hormigón, la tridilosa, el estacionamiento y ese rincón misterioso… los colores… las formas… la gente, mis padres… dónde?!




-Maldita sea… ¡¡¡Estaba soñando!!!-

"¡¡Ya es hora de ASPLASTAR!!"



-Antes que todo, échenle un ojo al video, va a ser más ilustrativo...-

¿Listos? Alé, pues…

Es increíble; el simple hecho de poner una persona de color en cualquier tipo de situación, en cualquier medio, genera respuestas como la siguiente:

"…es una películaartículo, libro, comentario, reseña, marca, comercial, programa, obra de arte… y en este caso juego- racista…"

El medio, irrelevante y el hecho, simple. No importa a qué raza pongan, el público siempre será más susceptible a la obviedad dentro del término racismo: Una persona de color.

Resulta más simple de lo que podríamos pensar; pues nos fastidia reflexionar dos segundos las cosas que consumimos visual, intelectual, e incluso espiritualmente. Nos cuesta mucho pensar menos por inercia para darnos cuenta que tanto se les discrimina a ellos como a los blancos, trigueños, rojos, amarillos, etc.

¿Cómo puede ser esto posible si se supone que el cliché del racismo es discriminar a quienes tienen más pigmento en la piel? Tan sencillo como que esa gente también discrimina en la misma, -si no es que mayor medida- a las demás razas, en particular a la blanca y la trigueña. Y aunque, en esencia, ambos casos se generan a partir de premisas diferentes, el medio es exactamente el mismo: la intolerancia.

Sí, muchos han de estar pensando que me voy a los extremos, pero créanme, tengo un punto sólido al respecto. Los racistas establecen, abierta o veladamente, un orden jerárquico entre grupos étnicos, de este modo justifican los privilegios o ventajas de las que goza el ‘grupo dominante’.

¿Qué es exactamente el racismo? Pues bien, para la mayoría de las personas, el racismo es uno de tantos tipos de discriminación, una violación a la integridad humana y consiste en la restricción de una o varias libertades intrínsecas de las personas en razón de su pertenencia étnica o racial; de modo tal que, al final, es una dinámica de superioridad e inferioridad que carece de objetividad.

Es curioso que antes de la expansión colonialista europea no existiera el racismo como lo entendemos hoy. Y aún más curioso que en La Grecia Clásica era normal discriminar a un extranjero pero por su estatus dentro de la dinámica social griega, no por su raza. Heh, lo que hace el Padre Tiempo, caray; los grandes filósofos griegos reconocían en los Egipcios -a los que describían como ‘negros’
- a representantes dignos de la civilización y no como portadores de ‘las plagas’ –léase con acento agringado-. Y es que en la edad media las personas negras estaban asociadas a la riqueza del mundo islámico así como la canonización de numerosos santos negros; por otro lado, a los judíos se los perseguía por su religión y no por su ‘raza’.

Cabe hacer notar que el racismo es un fenómeno muy extendido, que –irónicamente- no distingue ningún sistema político específico, raza o religión, ya que lo podemos encontrar en prácticamente cualquier país.

En fin, irnos tan atrás en la historia no nos va a servir de mucho, pues desde el último cuarto del siglo XX existe un estigma respecto al racismo que se genera principalmente a raíz de los crímenes de la Alemania Nazi y los avances en las conquistas sociopolíticas de los negros en EEUU y África. Así que la identificación de un grupo o persona como racista es ambiguo(a), por no decir fastidioso. ¿Recuerdan lo que comenté respecto a la respuesta al cliché racista? Pues bien, el último país en declararse oficialmente racista ha sido la República sudafricana que en 1990 modificó su sistema de apartheid por presiones internas y externas.

En ejemplos como el anterior radica el absurdo del racismo; pero eso no evita que ocurran cosas tan hilarantes como el que actualmente la mayoría de los investigadores discuten la existencia de razas en la especie humana reemplazando una noción tan cambiante, como lo es ‘raza’ por el concepto de ‘etnia’, más relacionado con lo particular con respecto a la cultura… Aunque… la aplicación de esta creencia al lidiar con miembros de esa raza, especialmente sin tomar en cuenta las variaciones dentro de las "razas", sería algo así como prejuicio racial.

Y quién sabe a quién se lo debamos pero existe un ‘Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial’ que se celebra el 21 de marzo. Lo curioso es que 3 de los 5 países permanentes dentro de la ONU son casualmente los que más conflictos tienen con éste asunto – ¿será casualidad que son los únicos que ‘pueden’ tener armamento nuclear sin convertirse en amenaza mundial? Hablaremos de eso en otra ocasión…-.

Algunas veces racismo se refiere a creencias, prácticas e instituciones que discriminan contra la gente de acuerdo a su agrupación racial percibida o afirmada. Sí, la idea anterior apesta a Marx desde varios kilómetros a la redonda y es por que podríamos ver al racismo como un sistema de opresión; algo así como una red de creencias racistas (explícitas, tácitas o inconscientes), prácticas, organizaciones e instituciones que se combinan para discriminar y marginar una clase de personas que comparten la misma designación racial, basándose en… pues la raza.

Entonces, si tenemos tantas y tan variadas teorías sobre qué es el racismo y todas convergen en que está mal, ¿por qué sigue siendo TAN debatido? Más bien, ¿por qué me molestó tanto leer que hay quien cree RE 5 tiene un contenido racista? ¿Es tan necesario encontrar premisas políticas correctas o incorrectas en todos y cada uno de los medios por los que nos comunicamos? ¿Todo tiene que estar con una etiqueta de ‘bueno’ y ‘malo’? ¿Es tan malo evadirse un rato de la realidad en donde no tenemos control de nada para visitar una en donde más que preocuparme si es negro, blanco, israelí o judío, me preocupe si tiene -o- va a salirle otra cabeza o debo usar las granadas de ácido? ¿Puedo dispararle a un tanque de gasolina iraquí en una colina china virtual para destruir un tanque estadounidense que tampoco existe sin fumarme el remordimiento de que estoy siendo racista por destruir propiedad VIRTUAL iraquí, invadir terreno VIRTUAL chino o destruir equipo militar VIRUAL estadounidense? ¿Por qué aguarle la fiesta a la gente que se toma la molestia de hacer trabajar su imaginación y su faceta creativa? O evitamos consumir algo cuyo contenido nos parece ofensivo o cerramos el hocico para invitar amigos y pasar un buen rato jugando un título que espera hacer eso: DI-VER-TIR.

Carajo, los españoles no se quejaron con RE 4 y eso que ni siquiera los doblaron personas que hablaran español, ¿por qué no se quejaron de eso?

No por ser 'consumidores inreflexivos' bajemos la guardia, pues podrían sorprendernos por la espal... “Detrás de ti IMBÉSIL!!!”

-Se casó y se embarazó: ¡Qué lindo!-


-Se Embarazó y se casó: Qué idiota...-

Algún día me asomaré a un puesto de revistas para encontrar una portada que diga “Confesiones de un Papa” o incluiré medio kilo de carne caucásica en las compras de martes por la mañana… Pero mientras saboreo ese utópico momento, regreso al presente para imaginarme la sonrisa morbosa y/o la cara de consternación que pusieron ustedes antes de llegar hasta esta línea. ¿Por qué lo se? Una palabra: tabú.

Siempre –por lo menos las personas con algo de decoro- nos hemos abstenido de mencionar un sustantivo seguido de ciertos adjetivos o de pelar los ojos y torcer la boca cuando alguien se limpia la nariz en la mesa; pero en términos simples un tabú es la mera prohibición de llevar a cabo una acción o portar un objeto determinado. De aquí en adelante, es una de dos: o es muy sagrado o se considera sucio, peligroso, maldito. Sin importar su origen (Tonga, Polinesia, 1771), los tabúes están presentes en todas las culturas y sociedades.

Estas –digamos- ‘prácticas’ se construyen siempre bajo la sombra de una amenaza; y en ocasiones –dependiendo del lugar y época- los castigos van desde la poco original ‘mala suerte’ hasta la muerte de un familiar o incluso la propia. Pero seamos realistas, los tabúes no son universales, algunos provienen de creencias mágicas y esotéricas; otros de prácticas de higiene.

¿Pero quién está realmente detrás de nuestra connotación regular de los tabúes? -Sí, ese mugroso austriaco tan despreciable; lo suficiente como para no mencionar su nombre, ya varios de ustedes sabrán quién-. Un psicoanalista que plantea que los tabúes expresan –para variar- deseos inconcientes y delatan la ambivalencia en los sentimientos; simplemente por el hecho de estar vetados, un objeto o conducta representa una inquietud o interés.

Entonces resulta el totemismo (conocido así desde 1887), no más que un síntoma de una sociedad neurótica con un equilibrio tan frágil como el payasito de expresión horrible de vidrio soplado y porcelana que tiene tu bisabuela sobre la chimenea.

Y es que estas costumbres no parecen parar, en principio por que para proteger a una sociedad tan susceptible hay que castigar a quien quebrante las sagradas/malditas reglas de los tótem. Cualquiera que haya roto un tabú, se convierte él mismo en tabú, por que posee la peligrosa cualidad de tentar a los demás a seguir su ejemplo.

A hoy, muchos pretenden explicar los tabúes como prácticas provistas de un sentido racional: dietas que excluyen casi toda la carne promoviendo mejoras en la salud, la circuncisión como medida higiene genital, son sólo algunas de estas extrañas tendencias; todo a la voz de la ‘convivencia’, que en realidad resultan eficaces herramientas para el control de las sociedades.

En los primeros 7 años del siglo XXI se comienza a vislumbrar una época relativamente distinta. Fuera de focos reaccionario-religiosos, muchos temas han dejado las penumbras del totemismo para convertirse en dignos temas de la sobremesa dominical después de ir a mis… bueno, no tanto así. Pero sí se han suavizado las reacciones ante temas como el aborto, la depresión, el alcoholismo, la discapacidad y la fármaco-dependencia.

Pero –y es un ‘pero’ enérgico- hay otras situaciones que se han beneficiado de esa apertura; la lista de ‘perversiones y parafilias sexuales’ prácticamente ya no existe.

¿Entonces cuál es la diferencia entre el buen gusto, el tabú y lo prohibido?

En fin.

-Un consejo: Si van a Taiwán, jamás regalen un reloj. Y si de casualidad están en Tailandia, ni se les ocurra lamer los timbres postales.-

Cuídense y sigan leyendo.

La literatura: El mañana hoy" -¿o es la de ayer para hoy?-

“Las palabras son así, disimulan mucho, se van juntando unas con otras, parece que no supieran a dónde quieren ir, y, de pronto, por culpa de dos o tres, o cuatro que salen de repente, simples en sí mismas, un pronombre personal, un adverbio, un verbo, un adjetivo, y ya tenemos ahí la conmoción ascendiendo irresistiblemente a la superficie de la piel y de los ojos, rompiendo la compostura de los sentimientos, a veces son los nervios que no pueden aguantar más, han soportado mucho, lo soportaron todo, era como si llevasen una armadura decimos, La mujer del médico tiene nervios de acero, y resulta que también la mujer del médico está deshecha en lágrimas por obra de un pronombre personal, de un adverbio, de un verbo, de un adjetivo, meras categorías gramaticales, meros designativos, como lo están igualmente las dos mujeres, las otras, pronombres indefinidos, también ellos llorosos, que se abrazan de la oración completa, tres gracias desnudas bajo la lluvia que cae…”
–Ensayo sobre la Ceguera-

…se dice que la pluma es más fuerte que la espada, supongo yo que ya hay varios tomando una ‘dirt nap’ gracias a semejante decir, heh. Pero créanme, no es culpa suya, es la de la mente.

Bueno ya en serio, a veces me pregunto si es la maravilla la que está en los textos –esculturas, cuadros, melodías, etc.- o meramente en el entendimiento de nosotros: el público, los observadores, los que admiran y le dan sentido a las ideas y conceptos expresos en sonidos, trazos y/o letras. Ah, a esas ‘cosas’ generalmente las englobamos en aquello que llamamos arte.

El arte… el arte caray. 7 de donde escoger. 7 musas que inspiran en su muy particular modo a los vehículos de genialidad, envases de genio, intelectuales maleducados, prodigios cascarrabias, almas incomprendidas, Lobos Esteparios… -Ja, ja, ja. Un chiste personal.- Mmhh… Eso me lleva a otro punto. ¿Ultimadamente para quién se hace arte? ¿Para el artista? ¿Para su público? ¿Se le dedica la obra alguien? Y en caso de hacerlo ¿es entonces mérito de quién, el artista, la musa -o “muso” por más extraño que suene- del público que reacciona ante la obra? No lo sé. Creo que aquí se empiezan a ‘multifurcar’ los caminos y por tanto las opiniones. Pero creo que de una cosa estamos seguros; el arte es y será siempre una necesidad imperiosa por comunicar algo a alguien. Sin importar si ese alguien o algo existen en ésta u otras dimensiones.

Yo he elegido, o más bien me he recluido en la palabra. Están los que esculpen, los que pintan, los que bailan, actúan, componen, cantan, tocan… En fin. Hablemos pues de la expresión, del arte escrita.

Curioso es que tanto llevemos desde que empezamos a escribir, hace más de 5000 años, y hasta la fecha tengamos dificultad al buscar una definición suficiente y analítica de la literatura. Quizá se deba a que el hecho de transformar ideas en símbolos o en conceptos más cortos y por demás generales sea tan abstracto que simplemente lo hagamos por mero automatismo. O puede deberse a que no existe un consenso sobre lo que se llama literatura; que bueno, ponernos todos de acuerdo en algo inmaterial y que depende del entendimiento y racionalidad, no podemos esperar llegar a un resultado único.

Bueno, mientras los diccionarios apuntan a definirla como un arte o como grupo de composiciones con características determinadas; otras ciencias, entre ellas la filosofía, se sigue –y creo que se seguirá- debatiendo sobre qué es literatura. Sin que esto los detenga, los escritores, a lo largo del tiempo, además de llevar acabo su arte, han publicado propuestas que han hecho redefinir el concepto. Podremos darnos cuenta entonces que de menos este concepto está continuamente evolucionando conforme las impresiones, opiniones, vivencias, enfoques, cuestiones, dudas, conceptos, ideas, nociones, realidades, estilos de vida, praxis, experiencias, trastornos, estudios, trasfondos culturales y sociales, hechos, descubrimientos… -¿Particularidades del ser? Ja, ja.-

Por razones como esas, se puede decir que el concepto de literatura propiamente no existe. Con esto, es inevitable llegar al punto en que lo que se consideraba anteriormente parte de la literatura, sea lo que es ahora o al revés. Muy a pesar de las líneas anteriores, es posible que con nuevos criterios, se deje de considerar así; y al contrario, propuestas u obras escritas que antes no eran consideradas como literarias, ahora más que nunca se les considere parte de ella.

Sin embargo, podemos llevar la polémica a algo más básico y en definitiva más sencillo. La literatura se puede caracterizar por tres elementos básicos. Primero el objeto literario, la obra, texto literario o enunciado literario. Si quisiéramos ir más hacia atrás, deberíamos entonces definir a las oraciones y meternos en más bien lo que es la lengua y la gramática y necesariamente al idioma. ¿Saben ustedes cuántos idiomas existen? Yo en realidad no; pero tomemos en cuenta que Juan Pablo II hablaba 5 y hay gente que maneja un par más. Dejemos pues el confuso y complejo fenómeno de la inferencia hasta ahí. Hay un par de cosas más que agregar… El referente o el discurso que lo alude como literario. Y las redes de sujetos, que producen obras literarias, leen dichas obras, y producen enunciados sobre el objeto literario. -Heh, sí ya voy.- En otras palabras, es la interacción de estos elementos lo que en teoría se podría considerar HOY como literatura.

-¿Eh, que cómo llegué hasta aquí? No sé, pero tal vez sea el que hago y pasa esto por lo que me gusta escribir…-

-¿Mh? No, yo tampoco entendí el enunciado pasado; sonaba mejor en mi cabeza.-

--

-sa...-

Uno de Esos Días...


Todo se ve horrendo desde mis ojos el día de hoy. Hace un calor de la fregada, al rato seguramente bajará la temperatura y lloverá a cántaros. Así de impredecible se ha vuelto mi vida. Quizá llegue a la escuela, quizá no. Posiblemente tenga algún descontento en el camino, siempre los hay.

[sfx: suspiro desanimado]

-todo era más sencillo antes…-

Extraño cuando la vida era más fácil. Esos días en que tener o no tener un dulce, un juguete eran los móviles para hacer o dejar de hacer. Cuando levantarse temprano por la mañana era por un impulso y nada más, no por que tuviera uno trabajo, escuela.

Las caricaturas de lo sábados por la mañana. El domingo ir a la cama de tus padres y ver “En Familia” esperando a que se levantaran para hacerte el desayuno. Cuando te quedabas dormido y sin más aparecías en tu cama arropado por la mañana.

Recuerdo también con nostalgia, la salida de los ‘tazos’. Ver a La Pantera Rosa a las 8 de la mañana el sábado. Aquel sentimiento del 5 de enero y la alegría que tenía al siguiente día. Sonrío cuando me viene a la mente la primera vez que pude andar en bicicleta, mi primer visita al dentista, mi primer día de escuela caray; yo lloraba por que me separaban de mi mamá, pero cuando me recogía no me quería ir.

Mi primer perro… el terror al alcohol, al yodo…

Cuando despertabas por un rayo de sol, el trinar de un pájaro o un perro ladrando por el vecindario. Esos días en que te emocionaba ayudar a tu padre a lavar el coche, y tú portando con galanura herramientas redondas de plástico decías componer la puerta de la cocina. Días en que las verduras sabían mal y lo mejor del mundo era un helado a destiempo. Tiempos en los que aunque no te lavaras los dientes amanecías siempre con una sonrisa blanca y aliento perfecto.

Extraño también el poder llorar tendidamente por que me tropecé, me asusté o simplemente se me olvidó algo en la escuela. Cuando todo lo que necesitaba era un beso de mi madre para calmar el dolor; cuando era suficiente un montón de tierra para mantenerme entretenido.

Esos días de olor de galletas recién salidas del horno mezcladas con el olor a lodo en mis manos. Cuando el comprar un par tenis nuevos me hacía pensar que corría más rápido y el sentirme rico al tener montones de moneditas viejas. Extraño la emoción de romper mi alcancía e imaginar que con apenas 100 pesos podría comprar montones de cosas.

Todo era más sencillo.

Ahora pareciera que estoy amargado. Tiendo a deprimirme fácilmente y pareciera que entiendo menos que cuando era pequeño. Todo era tan lógico, tan simple, tan fácil.

Bien ilustrado está en aquel comercial de leche en polvo, me parece:

-¿La comida de gato sabe a ratón?-
-¿Por qué se llaman rosas si son rojas?-

Así era la vida, así era el pensamiento profundo y así es como pasábamos horas divagando...

¿Alguien recuerda algo más?

En el principio creó Dios el cielo y la tierra...

Así como en 'El Buen Libro', en todo hay un principio... Y sí, eventualmente un fin. Pero mientras no llegue el mío, prefiero ponerle muchos 'principios' a mi tiempo con ustedes.

Sea éste pues uno de tantos inicios.

Aquellos que me conocen dirían que es mediante el papel como existo y soy; y no estaría muy lejos de ser cierto. Tal vez no sea tan claro como otros, no tan coherente y mucho menos tan brillante como lo son y ciertamente fueron decenas de miles de almas que se desbordaron por escribir, abriendo su ánima en el papel tal como lo he hecho yo.

Pero aún todos esos que me precedieron y los que vendrán después, somos parte de una minúscula parte de... de éste fatídico planeta.

Aún como pensador obsesivo y compulsivo, es todavía un gran derroche de valor enfrentarse a una hoja en blanco. Lo es y lo seguirá siendo. ¿Por qué? ¡Desde la primera línea -qué digo desde la primera línea, desde la primera palabra- fue necesario discutir!

-¿Era bien exacta la palabra?-

-¿Reflejaba rigurosamente el matiz?-

Siempre he escrito con cautela. No puedo, no debo... No hay que confundir agradable con amable, complaciente con encantador, afable con simpático, seductor con provocativo, gracioso con ameno… ¡Ah!, esos términos diversos NO son sinónimos, cada uno de ellos tiene una acepción particular, es decir, dicen y hacen un orden de ideas, pero no son idénticamente la misma cosa. No han de usarse uno por otro nunca.

Pensándolo mejor, creo que son pocos –tal vez sólo yo- los que escriben con semejante detenimiento. Pareciera que tengo un problema, y tal vez -muy posiblemente- así sea. En mi torcida acepción de obrero literario, debo ser preciso, debo encontrar siempre -o por lo menos lo procuro- la expresión absoluta, o bien renunciar a la pluma –o lápiz, tablero, es lo mismo- y convertirme en un chapucero.

¡Buscar, es eso, la obsesión es buscar! Si el término no existe, lo invento; pero primero debo ver si existe. Así es como me he ahogado en libros, lo hago en diccionarios, en ensayos. Los consulto, los hojeo; se trata de sondearlos con rabia con amor.

A ratos interviene el léxico de otros idiomas. Del español al latín, del latín al francés, del italiano al portugués, incluso al adorado griego; y de vuelta al latín, siempre es ahí donde se practica la caza, una persecución despiadada. Es así como quisiera convertirme en un tenaz come-ideas, devora-palabras; no lo sé. Un monstruo de conceptos... Pero no puedo.

Tal vez por ello mi carácter, mi temperamento. Mi descontento

-…mi envidia...-

Así es; la envidia hacia el músico, hacia su arte y su habilidad; su vehículo y su genio. Por que ellos SON por sí solos. Existen cada vez que se interpreta su obra, se revive vez con vez la magia del momento de la genialidad.

-¿Cómo?-

-Pues bien es así:-

"MUSICAL"

Sirva esta palabra aquí, no sólo para expresar la caricia fluida o el ritmo armonioso de las sonoridades verbales e instrumentales por las que la obra, por sí misma puede gustar incluso a un extranjero que no conozca su sentido lingüístico; sino también para evocar el sentimiento exacto que desea el músico plantar en la mente de su audiencia. Como dictando, hasta que cada nota llegue a fijar la emoción inequívoca de un instante.

Con la exactitud de un reloj y la bellaza del trinar de las aves es como el músico supera mis letras, mis palabras, mis oraciones, cada uno de mis escritos. ¿Cómo envidiar algo tan puro, tan perfecto? No lo sé. Una vez más 'es así' y nada más.

Definiéndome y reinventando mi manera de pensar es como arrojo al mundo miles de pensamientos. A veces malos, a veces buenos... y en la misma relación antitética: groseros, hilarantes, hirientes, divertidos, interesantes, estúpidos, etc.

Los invito entonces a participar de ésta continua 'metamorfosis' psíquica como así también exhorto a quien pase por aquí a reflexionar y debrayar conmigo.

De antemano, gracias.