miércoles, 23 de diciembre de 2015

De purgas...

Me siento enfermo. Enfermo de vida en un mundo absurdo que lo tiene a uno sumido en una soledad irrenunciable en la cabeza. Se abran o se cierren barreras de diálogo y discusión, hay fronteras que jamás se atraviesan; se tocan, se arañan, se recarga uno en ellas. Las embestimos, las golpeamos... Pero esas nunca ceden.

Reinterprerar la pacífica solitud de los yermos mentales resultó ser una batalla aún más difícil de lo que representaba un lienzo en blanco. Pues el lienzo se llena, se juntan los sonidos, las palabras, las ideas. Bien o mal se mezclan y transmutan en complejidad. Sin embargo, por más cerrado que quiera tejer el entramado para evitar escurrirme y escaparme a gotas termino en un vacío total... De ideas? De palabras? De sonidos?

Digo, todo eso sigue ahí, inerte, anónimo, olvidable en su fragilidad en papel... En bits codificados, en silencios, miradas a la nada, qué se yo. Y aún así, el tejido se cierra, se tensa para que no se me escape nada... En un intento por hacerlo reventar y que todo salga a borbotones y llene estos cuencos vacíos de nuevo? Tal vez...